miércoles, 14 de septiembre de 2011

cultura de chupicuaro

Cultura Chupícuaro




La Cultura Chupícuaro es originaria del período del Preclásico Superior o formativo. Su época de esplendor abarcó del 800 a.c. al 200 d.c.



En lengua purépecha significa "Lugar de Cielo Azul". De Chupicua, Azul y ro: lugar.



Chupícuaro está hoy cubierto por el agua de la Presa "Solís". Se localiza cerca de la ciudad de Acámbaro en el sureste del Estado de Guanajuato.



Si bien no ha sido posible determinar el origen exacto de este pueblo mesoamericano, su gran característica es la de una basta producción de cerámica, La agricultura fue su principal medio de alimentación. El cereal preferido era el maíz, mismo que se molía en metates para obtener harina. Ambas condiciones, la cerámica y la agricultura, constituyeron un claro ejemplo del paso del hombre nómada a sedentario.



Época Prehispánica



Chupícuaro quedó asentado en medio de los Ríos Lerma y Tigre o Coroneo. Sus habitantes vivían en chozas o jacales elaborados con lodo, plantas y hojas de la región. Tuvieron un alto culto a la vida y a la muerte. A sus muertos los hacían acompañar de ofrendas y los enterraban en diferentes posiciones, lo que es interpretado como parte de la pertenencia a un grupo social determinado, Incluso, se llegaba a sacrificar a un perro para que acompañara al difunto en su tránsito hacia el mundo ultraterreno. También rendían culto a la maternidad y a la fertilidad de la tierra. como un pueblo aldeano y pacífico que era, sin grandes construcciones como otras civilizaciones prehispánicas, recurrió a la recolección de frutas y de raíces, a la caza y a la pesca.



Pero la principal aportación de Chupícuaro fue la cerámica. En este sentido abundaron las vasijas y las figurillas, producto del talento y las manos prodigiosas de sus pobladores. Las vasijas tenían dibujos geométricos y motivos textiles diversos con los colores rojo, crema o bayo y negro. Era una cerámica policroma (de tres colores). La bicroma (de dos colores) era generalmente de crema o bayo con rojo y la monocroma (de un solo color), de rojo o café. Sobresalió el uso de la arcilla, la concha, el hueso y la piedra. El fino acabado y el brillo de la cerámica le dio una notable belleza estética. Las piezas de cerámica llegaron a simular figuras y caras de personas, de animales y de vegetales.



Gracias al estudio de las figurillas de Chupícuaro; los arqueólogos han logrado determinar las costumbres y la forma de la vestimenta de los habitantes del "Cielo Azul" Se pintaban la cara y el cuerpo, usaban bragueros, collares y aretes. Los hombres portaban una cinta sobre la cabeza y las mujeres recurrían a los turbantes o tocados sobre la cabeza. Se peinaban de raya en medio con fleco sobre la frente. Mientras que algunos probablemente usaron sandalias, otros andaban descalzos.



Los habitantes de Chupícuaro no sólo conocían el uso del fuego, sino los instrumentos musicales como las flautas, ocarinas, silbatos y sonajas. Se cree que tenían un tipo de música propia, misma que servia para ceremonias rituales. Así mismo debieron conocer la danza, las puntas de flecha y de lanza que usaban para la caza y la pesca eran la obsidiana, un material que abundó en la región del norte de Michoacán.


Culturas prehispánicas de la Región



Chupícuaro influyó en otras culturas prehispánicas de la región. Su intercambio cultural y comercial mediante el trueque abarcó comunidades de lo que actualmente es el centro de México, la Costa del Pacífico (Colíma y Nayarit) y el sur de los Estados Unidos: La presencia de conchas entre los numerosos utensilios ratifican el contacto que hubo con pueblos de la Costa del Pacífico, principalmente.



Además de la de Chupícuaro, la cultura que más influyó en la zona fue la de Teotihuacan, en tanto que la de menor presencia regional es la tolteca. A su vez, Chupícuaro y la Cultura Purépecha o Tarasca pertenecieron a dos épocas y a dos espacios físicos diferentes entre si. La Purépecha prevaleció hasta la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI.


Chupícuaro en el Siglo XX




En 1926 se tuvieron los mayores descubrimientos arqueológicos de chupícuaro. En este sitio fueron descubiertos 400 entierros que permitieron obtener más de 4000 piezas de esta civilización. entre los arqueólogos que trabajaron en la zona figuraron Román Piña Ckán y Daniel F. Rubín de la Borbolla. Hasta 1949, año en que se inauguró la presa "Solís", solo estudios sobre chupícuaro fueron muy fructíferos, sobre todo en los años de 1946-47. Hoy en día, gran parte de lo que se conoce sobre este pueblo prehispánico procede del histórico periodo 1926-1949.



Las necesidades de controlar el afluente del Rio Lerma y de asegurar el riego para los cultivos básicos en el Bajío, obligó a la construcción de la Presa "Solís" entre 1939 y 1949. El agua de la magna obra cubrió por completo el pueblo del Viejo Chupícuaro, por lo que fue reubicado a la "Loma de Paredones", a unos 3 kilómetros del sitio original en donde floreció culturalmente en el preclásico Superior o Formativo.



Más de mil personas debieron trasladarse desde el 20 de mayo de 1949 a una nueva comunidad, conocida como Chupícuaro. Este sitio fue fundado oficialmente el 6 de junio de 1949, Otros más de sus habitantes han emigrado desde esa época a los Estados Unidos de América. Actualmente, el nuevo pueblo es de los más progresistas del municipio de Acámbaro. A un costado de la Iglesia de San Pedro del Nuevo Chupícuaro, se localiza un monumento en honor "Al Espíritu del Viejo Chupícuaro", El monumento fue hecho con piedras de la vieja iglesia de Chupícuaro. Sin embargo, aún hoy, las ruinas de Viejo Chupícuaro emergen enigmáticas de las aguas de la presa "Solís durante los meses abril a Junio de cada año, mostrando numerosos vestigios prehispánicos y de uso doméstico de la primera mitad del siglo XX.



Ante la necesidad de preservar la historia regional, Nuevo Chupícuaro tiene ahora el museo Comunitario "Fray Bernardo Padilla", inaugurado el 24 de febrero de 1993. En la zona urbana está el museo local de Acámbaro, fundado el 22 de Octubre de 1973. Se localiza desde el 22 de Octubre pero de 1984, en el edificio de la calle de Abasolo No.10, esquina con Morelos, el inmueble data de fines del Siglo XVIII y principios de XIX, El Museo de Acámbaro tiene la única más grande Sala Arqueológica que existe en el país para exhibir con orgullo la llamada "Cultura del Barro".



Entre ambos Museos se exhiben 6,604 piezas tanto arqueológicas como etnográficas. En este último caso, en el Museo comunitario de Nuevo Chupícuaro.



Secretos para conocerse:



De la cultura "Chupícuaro" todavía hay mucho por conocerse, entre otros aspectos, su origen real y el tipo de lengua o dialecto de los habitantes del "Cielo Azul", su escritura o códices, el uso del calendario y la forma de gobierno, sus gobernantes y clase militar, sus ídolos o dioses. El Significado social o religioso que pudo tener el juego de pelota y su manera de comunicación con la naturaleza.



De los habitantes del "Cielo Azul" se tuvo la conversión del barro en arte, A través de los siglos, la Cultura Chupícuaro aún recoge asombros por la historia.

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